viernes, 30 de noviembre de 2018

DEFINICIONES SEGÚN AUTORES


HUMILDAD.
Andrés Flores Colombino (2015) afirma que:
 La humildad no es un simple comportamiento exterior, actuado, fingido a veces, aprendido, otras. Surge de la interioridad de cada ser que la posee y se caracteriza por la capacidad de “asumir los errores y defectos propios”.
Ser humilde no significa humillarse, rebajarse ni negar las propias virtudes o capacidades, pues se haría énfasis en uno solo de los polos, el de asumir los defectos, que también implica humildad, pero para ser auténtica, la humildad no debe ser consecuencia de la baja autoestima o de la mala opinión que se tiene de sí mismo, o de la necesidad masoquista de sentirse inferior.

SOBERBIA.
Tomas de Aquino (2014) indica:
Tomás de Aquino indica que soberbio es el que tiene un amor desordenado hacia su propio bien por encima de otros bienes superiores. El sólo hecho de dudar si existen bienes superiores al propio ya es, pues, síntoma de este defecto. Es amor desordenado, porque como el soberbio no se conoce como quién es, sino que tiene un conocimiento de sí como de aquél que quiere ser, desea para él lo que no le es adecuado.

ALTANERO.
José March (2011) afirma que:
Altanero se toma siempre en mal sentido, pues depende del orgullo que se anuncia por un exterior de arrogancia: es seguramente el medio más seguro de hacerse aborrecer, y defecto del cual se debe tener mucho cuidado en corregir a los jóvenes. Puede uno ser altivo con modo, en algunas ocasiones. Un príncipe puede y debe desechar, con una altivez heroica, proposiciones o propuestas degradantes; pero no de un modo altanero, ni con tono altanero, ni con palabras altaneras. Un alma altiva es grande; un alma altanera es soberbia.
Se puede tener corazón altivo con mucha modestia; no se tiene genio altanero sin un poco de insolencia. El insolente, es respecto del altanero, lo que el altanero respecto del imperioso, que tiene genio dominante

ORGULLO.
» Sócrates Filósofo griego (470 AC-399 AC) afirma que:
El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir.

EGOISMO.
Immanuel Kant (1724-1804) afirma que:
«Desde el día en que el hombre empieza a expresarse diciendo yo, saca a relucir su querido sí mismo allí donde se le permite, y el egoísmo progresa inconteniblemente; si bien no de modo patente (pues entonces se le opone el egoísmo de otros), al menos encubierto bajo una simulada negación de sí mismo y una pretendida modestia, para hacerse valer de preferencia con tanto mayor seguridad en el juicio ajeno.
El egoísmo puede encerrar tres clases de arrogancia: la del entendimiento, la del gusto y la del interés práctico; esto es, puede ser lógico o estético o práctico.

POR. ALBERT MAMANI VENTURA

No hay comentarios:

Publicar un comentario